Vive la única vida

Ayer propuse en twitter elegir un título de cuatro palabras para este post y Azahara eligió este, que viene muy a cuento del nuevo pase este sábado de la película El Club de los Poetas Muertos y que tuiteó la política Inés Sabanés.

Vive la única vida, vivamos el momento o Carpe Diem, que explicó con éxito Robin Williams a sus alumnos en la película, puede tener una primera connotación frívola o despreocupada para los analíticos y prudentes, pero seguramente es lo que nos dicen nuestros abuelos después de vivir toda una vida: tu, hijo, disfruta ahora que puedes.

Mientras en otras culturas o etnias, como gitanos, chinos o indios americanos (todavía existen, ya hablaremos de ellos en otro post y de su perfección del universo en forma de círculo) veneran a sus mayores, nosotros los despreciamos por eso precisamente, por su edad.

Me viene a la memoria un pensamiento de Lutero en su lecho de muerte, cuando su madre le preguntó que cual era la mejor religión a aquel que había creado un cisma. Lutero le respondió que para vivir la protestante pero para morir, la católica romana.

El Carpe Diem es cierto que no tiene contraindicaciones, es como un pharmaton con ginseng, Sex on fire ponerse el mundo por montera, después de mi el diluvio (Luis XV), ande yo caliente y ríase la gente y sin lugar a dudas los mejores momentos de una vida son cuando los disfrutas con pasión, y no hay pasión sin sexo.

Se puede escribir con pasión, torear con pasión, jugar con pasión, pintar con pasión pero en definitiva son réplicas artísticas de las sensaciones vividas durante un encuentro sexual.

Cerramos esta nueva y estimulante experiencia de escribir improvisadamente a partir de cuatro palabras, con cuatro pies y el mejor pensamiento que recuerdo sobre la pasión, el sexo y la moral del pensador francés Chamfort:

“Goza y haz gozar, esa es a mi entender toda la moral”

Juanjo Pastor